Siempre dispuesta a nuevos desafíos, semblante sonriente, Noe Fernández se expresa en imágenes consecuentes a su sensibilidad. Ama la naturaleza y logra sorprendernos congelando ese momento único e irrepetible que abraza con su cámara. Simple y profunda a la vez te presentamos a una amiga y profesional de la imagen y el arte.

Contanos ese día en que una foto te emociono, te cautivó. Recuerdo que mi papá en su taller, tenía dos fotos pegadas en un mueble al lado de su mesa de reparación que me resultaban entre atractivas, curiosas, quizás violentas o tristes, cada vez que iba las miraba y me hacía infinidad de preguntas sin respuestas. Tenía once años aproximadamente.
Tiempo después, pude leer acerca de esas fotos y saber que eran de Sebastião Salgado. Sin dudas, fue la primera vez que una foto me permitió reflexionar, con los recursos de una niña de once años, acerca de un contexto social, histórico y llevó a generarme sensaciones encontradas.

¿Fuiste directo a la fotografía o investigaste otras artes? Si, pasé por otras disciplinas artísticas, pero siento que la fotografía es mi herramienta principal de trabajo y de expresión. Con el tiempo volví a incluir otras técnicas y disciplinas para generar imágenes o planear ideas  para plasmar conceptos más íntimos.
Siempre me interesó la estética, la belleza, la simplicidad y los contrastes. De distintas formas han sido temas con los que he trabajado y convivido.
Me atrae la producción gráfica, imprimir las imágenes en diferentes tipos de papeles, reimprimirlos, fotografiarlos, reproducirlos, para poder intervenirlos.

¿Qué ves detrás de una fotografía? Un acercamiento intimo a una forma de concebir el mundo. Una forma de mirar. Un instante con historias.

Bristol-Center

¿Qué es lo que te motiva hacer una foto? Me interesa contar historias en  términos  visuales, reproducir simbólicamente lo que veo, trabajar ideas en imágenes que puedan llegar a ser una  invitación  a pensar, me motiva el registro, la búsqueda. Me gustan las imágenes simples, me encanta lo espontáneo, no soy rígida al momento de fotografiar.

¿Tus experiencias profesionales en lo editorial? Mi primera experiencia en editorial fue en la revista La Fuga hace once años, con una nota a Trimarchi, en ese momento vivía en Mar del Plata y estaba por recibirme. Al año siguiente me mudé a Capital Federal convencida de que quería trabajar en un medio gráfico, sin ningún tipo de contacto ni entrevista, me presenté en Página 12 para mostrar mi portfolio, después de cuatro días de presentarme en el mostrador de informes con mi portfolio y esperar sentada por horas, el editor de fotografía me hizo pasar, digamos que me dio una especie de entrevista, fue graciosa la situación, yo estaba feliz, recuerdo el camino hasta su oficina, el piso de goma, los pasillos largos y olor a cigarrillo mezclado con tinta y café, llegamos a un escritorio, vio mi portfolio ultra-femenino, se río, y me dijo —¡Mirá que trabajar en un diario es otra cosa, no es esto prolijito que veo acá, eh!. Yo estaba segura que quería esa oportunidad y me la dio. Fue debut y despedida. Pensé que nunca más me dedicaría a  la fotografía de prensa.

Un poco desanimada, pasé por la Publicidad, y trabajé como productora en un Estudio de Fotografía Publicitaria; fue muy divertida y rica esa etapa. Filmando una publi para Aquarius, en el Borda, tuve la oportunidad de trabajar en el set con Charly Lorenz, un gran fotógrafo que había trabajado años en la revista Para Ti, él fue quien me contactó con la editora de fotografía de esa revista, insistía que mi perfil daba y que podía hacerlo. Tuve la entrevista y al otro día me llamaron para probarme, mi primera nota fue a un grupo de artistas en la plaza Congreso, me fue bien, gustó y colaboré allí por seis años.
Ese impulso hizo que retomara y me dedicara de lleno al trabajo editorial, colaboré también para otras revistas de la misma editorial, para Si! de Clarín, etc. Y desde hace un tiempo trabajo en dos revistas de Mar del Plata, Central y Picnic.

¿Dónde te sentís más libre fotografiando? ¿Moda, personajes, naturaleza? Creo que en cualquiera de estos rubros tenes libertades y limitaciones. Me gusta mucho fotografiar personas, sobre todo si no las conozco, me resulta divertido inmiscuirme en su mundo, crear el vínculo que va a permitir que la foto sea o no interesante, el límite lo pone el otro, mi trabajo consiste en generar algo ahí que me deje entrar y después registrar.

Puertas-Chiang-Khong-Thailandia

¿Qué te gusta fotografiar mas allá de lo profesional? Lo cotidiano, lo simple. La naturaleza y sus detalles.

¿Recordás alguna anécdota con algún personaje? Pufff… pasé desde que alguien se desnudara en una nota y corra en culo por el salón de un conocido hotel, a tener que convencer a un político en medio del Congreso de disfrazarse de Papá Noel para una nota navideña. Plantones, muchos; desplantes, más. Golpearle la puerta de casa al sospechoso de un triple crimen para que nos dé una nota (por suerte nunca abrió la puerta). Viví experiencias muy lindas, enriquecedoras, movilizantes y conocí personas maravillosas.

¿Quién es el chico de los relatos mágicos? Es un chico que apareció en medio de un atardecer en un templo budista sobre el monte Phu Si en Laos y comenzó a murmurar y cantar apenas se puso el sol. Una vez que se escondió el sol, se fue como vino, en silencio. Algunas personas decían que contaba historias sobre el atardecer, el río Mekong y la gente que ya no estaba en este plano. No era un monje, no era un turista ni un vendedor de pájaros o artesanías. Le tomé una foto.

Un día en tu vida, ¿nos contas? En general y por suerte todos mis días suelen ser distintos, mezclo trabajo, reuniones, horas compu con otros quehaceres cotidianos… Me gusta levantarme temprano, pero me cuesta no acostarme tarde, suele ser una lucha interna entre lo que debo y quiero.

Trascender, ¿de qué manera te gustaría? ¿Un legado a alguien? La fotografía es una de las formas que conozco de asumir la trascendencia.

 

Los 9 elementos. 

  1. Emoción. Cualquiera pero que fluya y si se transforma en algo creativo o divertido mejor aún!
  2. Naturaleza. Mi principal fuente de inspiración.
  3. Música, Jaja, en casa se puede escuchar desde Coco Rosie, pasando por Lila Downs, Violeta Parra, M.I.A. a Ananda Shankar hasta a algún concierto de piano y conviven perfectamente.
  4. Playa. Todas tienen su encanto, si es un día de sol mejor.
  5. Libro. “Éramos unos niños” de Patty Smith.
  6. Sabor. El picante del jengibre en todo.
  7. Color. Amarillo.
  8. Palabra. Bondi, caca y Leleco,  son las q más uso últimamente.
  9. Sueño. Con agua.

Mas de Noelia “Noe” Fernández.

Nace en Pico Truncado, provincia de Santa Cruz, Patagonia Argentina en 1981. Lugar donde residió hasta 1998.
Cursó sus estudios en la Escuela de Artes Visuales Martín A. Malharro de la ciudad de Mar del Plata, recibiéndose como Fotógrafa Profesional en el año 2003.
Desde 2007 es docente titular de la cátedra “Introducción al Lenguaje Visual” en la Facultad de Diseño & Comunicación de la Universidad de Palermo (BA). Durante 2009 fue tutora de tesis en carreras de Diseño & Comunicación. También fue docente de la cátedra “Fotografía y Artes Visuales” en el ISEC (BA).
Entre sus exposiciones se destaca su participación en muestras organizadas por la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro, en USINA del Arte, y Teatro Auditorium de Mar del Plata, y en el marco de Trimarchi DG expuso su ensayo fotográfico “Pan y Circo” también en el Teatro Auditorium de Mar del Plata. En conjunto con Sael, expuso en Causey Contemporany Gallery (Septiembre 2012 – NY).
En Octubre de 2013 participo de la exposición  “Mujeres que disparan” en el marco de BADA (Buenos Aires Directo de Artista) en conjunto con 12 fotógrafas argentinas de renombre. En 2014 participó de la muestra “Retratos” en Espacio Cabrera.
Realizó Clínica de Obra y Arte Contemporáneo con Augusto Zanella, Marcos López y Fabiana Barreda (2011, 2012 y 2013 respectivamente) en Buenos Aires.
Desde 2007 trabaja como fotógrafa para las revistas Para Ti y La Fuga. Colaboró para Para Teens, Rolling Stone, Si! de Clarín, y  dos revistas de Mar del Plata, Central y Picnic.
Continúa perfeccionándose mediante diversos seminarios, clínicas y talleres relacionados con el arte y la fotografía.
Desde el 2005 vive y trabaja en Buenos Aires.
Bueno… ahora está en Mar del Plata, esperando en brevísimo tiempo a su primer hijo.

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