Ramiro Zubeldia, Arquitecto.

Comprometido con su pasión, la arquitectura nos complace conversar y conocer al arquitecto Ramiro Zubeldia, quien nos recibió en su estudio y dedicó su tiempo como si esta entrevista fuera un proyecto suyo, al detalle, nos abrió su mundo para llevarnos a recorrer su experiencia desde su búsqueda personal y profesional, con lo que emprende, proyecta, desarrolla, crea y resuelve. Un ser simple con una fuerza y entusiasmo que se potencia.

¿Recordás cuándo te sentiste arquitecto por primera vez? Creo que me sentía un poco arquitecto cuando en mi juventud jugaba a proyectar casas sentado en un tablero del estudio de mi papá, desde chico soñaba con ser arquitecto. El día que me di cuenta que era arquitecto, fue el día en que se inauguró el Hotel Camberland, mi primera obra.  Ver materializado un proyecto propio por primera vez, recorrerlo y verlo en funcionamiento fue muy contundente.

¿Qué te define como profesional? El respeto y seriedad por mi trabajo, que hacen que me involucre profundamente en cada proyecto; la pasión y tenacidad con la que tomo mi profesión, que hacen que la transmita con mucha vehemencia y la abordé de manera obsesiva; la capacidad de imaginar como van a ser utilizados los espacios antes que el hecho formal propio, que me permite repensar las conductas que se van a desarrollar dentro de la arquitectura.

Contanos sobre tus escalas profesionales antes de tu estudio propio. Mientras estudiaba la carrera, trabajé en la dirección de Arquitectura y Vivienda, de la Municipalidad de Ituzaingò. Ahí realicé diseños de espacios urbanos, y equipamiento, llegando a realizar el proyecto de la plaza principal. Fue una experiencia enriquecedora, aunque un poco frustrante, porque pude vivir las mezquindades de la política. Posteriormente formé parte del estudio de mi padre, en donde pude hacer los primeros proyectos propios. En esta etapa aprendí la complejidad de la profesión.  En nuestro país, cuando trabajás en estudios de pequeña escala, te recibís de hombre orquesta.  Te toca hacer de todo; interpretar las necesidades del cliente, proyectar, dibujar, gestionar, contratar, dirigir la obra, hacer liquidaciones y pagos, encargarte de las compras, llevar los estados de cuenta, sostener la relación con el cliente durante todo el proceso, manejando su ansiedad y sus expectativas…coordinar todo para que la obra llegue a buen puerto…si no te apasiona la profesión, es difícil sobrellevarla.  Después tuve la posibilidad de incorporarme en el inicio de la sede en Bs. As. del estudio cordobés AFT arquitectos, donde tuve a cargo proyectos de mayor dimensión, con una actuación más clara y acotada de la profesión. Sumé experiencia en el armado de legajos más complejos, con mayor interacción con asesores externos y en liderar un equipo de proyectistas. Esta etapa me permitió incorporar desde adentro la organización de un estudio de otra escala, dándome una base sólida sobre la que armar mi estudio propio, que de alguna forma suma las experiencias anteriores.
Ramiro Zubeldia Arquitecto Casa PB 13

Tu estudio se encuentra en un proyecto propio. ¿Cómo es trabajar en BubbleStudios? La verdad que tener la posibilidad de experimentar personalmente el día a día de una obra propia es muy gratificante, te permite verificar todo el tiempo ideas que tenías, y aprendés a redescubrirla. Lo que más satisfacción me genera; por un lado es la confirmación del “espíritu” que queríamos que se viviera en los estudios; por otro, la excelente relación que fomentamos con el cliente, con quien seguimos pensando proyectos comunes. Cada tanto se nos da por releer la memoria descriptiva que le presenté en la propuesta de trabajo, apenas habiendo visitado una o dos veces el lugar, cuando, por otro lado, casi no nos conocíamos. La memoria se centraba en lo que imaginaba podía pasar en el lugar, no tanto en el proyecto, sino enfocado en el programa de necesidades y la idea de fomentar una usina creativa, que plantease sinergias entre los usuarios.  Nos sorprende ver lo aproximada que estaba de la realidad.  Bubble tiene una energía especial, con agencias de publicidad, diseño, artistas plásticos, en una relación muy descontracturada que hace que te sientas parte de algo más grande, a la vez que suma siempre eventos que constantemente te sorprenden.

Tu primer proyecto, el que te marco profesionalmente, ¿cuál fue? Sin duda el Hotel Camberland.  Si bien había trabajado en otros proyectos de manera parcial, en el Camberland mi padre me cedió la iniciativa enel diseño. Era mi primer proyecto desde cero, y por la necesidad que existía de diferenciarse de otros hoteles del contexto, me concedía ciertas libertades de diseño. El resultado fue muy satisfactorio, tanto para el comitente como para el estudio. La obra tuvo muy buena recepción en los medios especializados, llegando a publicarse Wallpaper y en dos libros internacionales de diseño de hoteles boutique.

Proyectar una casa o un ámbito de trabajo, ¿cuánto de personalidad tiene, ya sea de un cliente o de tu impronta personal? Nunca dejo de tener en claro que el objeto de mi trabajo es dar una respuesta de diseño a un cliente. Este diseño tiene básicamente que responder a sus expectativas. Mi impronta personal es siempre intentar que esta respuesta sea superadora, que desde lo programático pueda darle un plus que transforme positivamente su cotidianeidad. En cuanto al lenguaje, nunca me sentí cómodo trabajando sobre modelos preestablecidos, por lo que nunca tomé trabajos en los que se me planteara un “estilo” determinado. Esto, de alguna forma, hizo que los clientes que fueron llegando, y llegan actualmente al estudio, tengan algún grado de conocimiento y empatía con mi obra, lo que me permite trabajar de manera fluida y de forma conjunta con el cliente.

Desde tu experiencia docente, qué nivel académico hay en Argentina y cómo ves en el tiempo a los futuros arquitectos en formación? Creo que el nivel académico presenta una media de muy buen nivel, pero siempre sentí una falta de propuestas conceptuales fuertes. Por otro lado creo que hay poca oferta local de postgrado, sumado a que no se incentiva fuertemente a los alumnos a continuar con los estudios luego de recibidos, por lo que son pocos los que acceden a esta formación. En consecuencia lo que veo es una matrícula de concepción mucho más pragmática, de buen nivel medio, pero poco propositiva.

La arquitectura y las nuevas tecnologías cómo se potencian? ¿Qué suman? ¿Qué restan? Depende del campo en el que hablemos. Por un lado, podríamos hablar de las tecnologías aplicadas al desarrollo del proyecto. Dentro de esto podemos ver la aplicación de programas que van evolucionando, sean de dibujo o modelado o programas que trabajan sobre procesos, como los de diseño paramétrico. Por otro, podemos hablar de las tecnologías aplicadas a la construcción, lo que plantea la aparición de nuevos materiales, nuevas formas de aplicación, nuevos procesos constructivos, en los que se destacan actualmente los de impresiones o construcciones 3D. Es difícil poder desarrollar el tema en pocas palabras, lo que si creo, en cuanto a si suman o restan, que como todo, depende de cómo se lo utilice.   En principio todo avance tecnológico suma, si se lo utiliza de manera equilibrada, lo importante es entender que son herramientas para optimizar un fin, y no el fin en si mismo.

Como ejemplo te puedo hablar de lo que veo en la evolución de los modelos de imágenes digitales. Yo pertenezco a una generación que vivió justo la transición.  Hice la carrera dibujando todo a mano, y dos años después de recibido ya estaba dibujando en CAD y haciendo mis primeros renders. La evolución del hardware y el software hizo que la calidad de las imágenes fotorrealistas superen a la realidad. Me pasa todo el tiempo el ver publicadas imágenes de proyectos que generan muy altas expectativas, y cuando los veo materializados me decepcionan. De alguna forma es un engaño, estás vendiendo una imagen a tu cliente que está muy por encima de la realidad. Soy partidario de utilizar estas herramientas para hacer prueba en el proceso de diseño, aprovechando la calidad de las imágenes para verificar materiales, espesores, proporciones, pero a la hora de presentar el proyecto prefiero imágenes que se lean como modelos que permiten al cliente interpretar y entender el proyecto, y que tanto el como yo nos veamos sorprendidos por la materialidad de la obra construida.

¿Qué reflexión te genera la arquitectura ecologista en las ciudades? Si se realiza de manera consciente, y no superficialmente por un tema de marketing, lo voy a ver siempre positivamente. Hace tiempo que el término sustentable se estableció casi como una “moda” dentro de la disciplina, definiéndose como un plus en el diseño.  Personalmente creo que debería ser un estándar, no un elemento destacable. La sostenibilidad debería ser una variable más a tener en cuenta en todo proyecto, basándose principalmente en el entendimiento y comprensión del lugar y su contexto en sus aspectos físicos, socioeconómicos y socioculturales.
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¿Qué tenés ganas de proyectar que no hayas hecho aún? En realidad no tengo proyectos predilectos, descubro en cada nuevo tema que llega al estudio desafíos para investigar y proponer, por lo que cada nuevo encargo me genera rápidamente ansiedad y ganas de trabajar sobre él, independientemente de su escala y presupuesto.

¿Qué es lo que te da más placer en un proyecto? Dos instancias son las que me generan más placer. La primera está en el proceso creativo al inicio de todo proyecto, es una etapa que me produce mucha excitación, una constante aceleración, una conexión con el proyecto que hace que esté en todo momento con la cabeza en él. La segunda, es cuando recorro la obra terminada, la veo bajo la influencia de la luz, veo las texturas, las sombras, y los reflejos, veo a los usuarios dándole vida, y la redescubro, la siento como ajena, como cuando recorro la obra de otros arquitectos.  En esta instancia vuelvo a sentir esa aceleración, recorro la obra con mi cámara, y empiezo a tomar fotos medio enajenado, sin la posibilidad de medir el tiempo.

¿Tenes nuevos proyectos? Al margen de lo proyectos en los que trabajamos como un estudio de arquitectura tradicional, estamos en paralelo empezando a dar forma a un proyecto que teníamos pendiente y veníamos postergando. Este año esperamos comenzar a desarrollar emprendimientos propios, junto a colegas, amigos y clientes.  Esto abre una nueva condición al estudio y nos presenta la posibilidad de proyectar con una nueva visión.

Los 9 elementos
1. Objeto Un lápiz mina y una libreta de hojas blancas.
2. Lugar Mi casa.  Cada vez que abro la puerta y llego al patio me siento tranquilo.
3. Sonido El del mar.
4. Sabor Una copa de malbec por la noche.
5. Arte La fotografía.  Es la que siento más próxima.
6. Buenos Aires Una deuda pendiente.  Nunca le dediqué a Buenos Aires una visita de turista.
7. Frase “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.  Me gusta pensar que puedo moverme, que puedo andar liviano, que no llevo verdades absolutas, que a medida que camino puedo cambiar de dirección y sentido.
8. Libro El manantial, de Ayn Rand.
9. Música Fundamental en mi vida, acompaño toda actividad con música y voy variando por etapas. Dedico diariamente algo de tiempo a investigar nuevos artistas, nuevos sonidos.

 

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