Sensible a las manifestaciones artísticas y amante de la vida, Malú Mariné pasó del mundo publicitario y los medios a emprender un hotel en las costas paradisíacas de Ecuador. Ahora otra vez en Buenos Aires, despliega su pasión por lo creativo y los colores para que la artista interior florezca desde sus raíces. ∴

 

 

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Fotos. Malú Mariné

 

¿Cuándo nació la artista que hay en vos? El arte y la creatividad siempre formaron parte de mi vida. Son recursos que están en todo lo que hago. También los que impulsan mis proyectos y decisiones.

¿Usás exclusivamente lanas o también otros materiales? Trabajo con muchos materiales. Soy orfebre, realizo joyas en plata y piedra que se venden en las islas galápagos, un lugar mágico que visito siempre que puedo. También pinto y trabajo con madera. Me gusta el trabajo artesanal, me permite practicar una meditación activa en la que el resultado siempre me sorprende.

¿Siempre tu creatividad tuvo colores fuertes y muy vivos? El color es un valor fundamental en lo que hago. Por lo general mis obras nacen con la paleta de colores y es esa elección la que le da vida a lo que vendrá

Contanos algo de tu paso profesional por la publicidad. Estudié y trabajé como planificadora de medios en agencias como Initaitive y Universal McCann. Fue una etapa interesante en mi vida, aprendí a organizarme y conocí dos conceptos fundamentales de los que no tenía ni idea, orden y disciplina. Hoy trato de aplicarlos aunque no siempre con mucho éxito jaja

¿Qué te motivó para irte a vivir a Ecuador? Ecuador surge como un proyecto de vida. Irse un rato, escapar de esa estructura que me agobiaba. El ritmo de la ciudad no me permitía estar cómoda y mucho menos dedicarme al arte. Decidimos irnos junto a mi novio y nos instalamos a 200mts de altura snm, aislados de todo. En el bosque tropical ecuatoriano, frente al océano pacífico.Sobre “La Rinconada” un pueblo muy pequeño de pescadores. Allí nos encontramos con otro mundo, personas increíbles, un paisaje único y pura naturaleza. Al principio no fue fácil pero nos adaptamos rápidamente y vivimos mas de 6 años así, una vida minimalista y despojada de todo.

¿Qué proyectos realizaste allí? De a poco fuimos armando La Rinco un hotel boutique, pensado, diseñado y decorado íntegramente por nosotros. Definitivamente un proyecto con el que seguimos creciendo día a día y del que estamos muy orgullosos. Además, junto al Ministerio de Cultura, desarrollamos el “Parque de las artes”, llevando arte, libros, charlas y eventos a los pueblos mas remotos de Ecuador. Fue una forma de devolver el amor que recibimos desde el primer día.

Danos una pincelada de cómo es vivir un día al lado del mar. Vivir frente al mar es equilibrio, es ritmo, es aire. Se agudizan los sentidos, las aves cantan más alto y la selva está viva. La naturaleza, de la que uno es parte, es mi referencia elemental para elegir mis colores. “Meditación activa” pegar lanas una por una e ir creando dibujos sin previo bosquejo. Mente en blanco y manos en movimiento. Paciencia, tiempo y energía. Técnica que desarrollé frente al mar.

¿Qué otras cosas te gustan hacer? Hoy voy y vengo de Bs.As. a Ecuador, disfruto de estar con amigos y recorrer la ciudad. Casi como turista. En Ecuador me gusta meditar en la playa, caminar por la selva y estar en mi casa. No suelo aburrirme. Siempre encuentro algo para hacer.

¿Te atrae leer?¿Tenés géneros o autores favoritos? Tengo una colección grande de libros de arte y diseño. Los visito a menudo, valoro las buenas ediciones tanto como el contenido.

¿Hoy a qué te dedicas en Buenos Aires? Actualmente me desarrollo como curadora en la galería de Sismo en su local de Palermo Soho. Sismo presenta un concepto moderno y original de mostrar arte y acercarlo al público en general. Es una tendencia en el mundo que de a poco gana lugar en Bs.As. Este es un gran desafío, Sismo es una marca que me gusta, en la que creo y de la que me encanta ser parte.

¿Qué te imaginas haciendo en 10 años? Imposible imaginarme en 10 años. Mi vida cambia drásticamente cada tanto y es así como me gusta que sea. Nunca se lo que va a venir pero no es algo que me desvele. Vivo el presente y persigo proyectos para vivir el hoy. El futuro es ficción para mí. El pasado pura experiencia.

+ MALÚ MARINE