El renombrado artista argentino Eugenio Cuttica (Buenos Aires, 1957) presenta una muestra especialmente diseñada para las dimensiones monumentales del MAR. Ataraxia es la primera exhibición que el artista realiza en nuestro país luego de la exitosa “La mirada interior”, expuesta en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires en 2015. ∇

El concepto “ataraxia” refiere a un estado de ánimo gracias al cual un sujeto alcanza el equilibrio y finalmente la felicidad, mediante la disminución de sus pasiones y deseos que pueden alterar su equilibrio mental y corporal. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.

La obra que desarrolla Eugenio Cuttica en el MAR apunta a una belleza tranquila, a un acto reposado pero que agita, mueve el espíritu y hasta puede provocar temor. Es un arte de la figuración que proviene de la no forma y procura representar lo no visible. Nace de adentro hacia afuera, haciendo visible lo invisible. Remite a la consciencia del observador en su propia insignificancia y en unidad con la naturaleza.

Las instalaciones y cuadros de Ataraxia refieren también a la fertilidad, a la abundancia y al arte como alimento. A la belleza del trigo o de las flores que simplemente suceden a través de la pulsión de vida natural y con el ser humano dentro de una ética del trabajo. Sus pinturas son un reflejo del espacio argentino, de las planicies y de la pampa, de los océanos de espigas doradas, que es el vacío y el silencio. Una metáfora de un estado mental adecuado para situarse junto al creador. Un paisaje ligado a lo sublime ajeno al ruido de especulaciones intelectuales. La niña llamada Luna, protagonista de muchas de sus obras, se encuentra de pie sobre una silla, en posición de quietud y firmeza, con la fuerza necesaria para sostener lo sutil y su misma delicadeza.

Eugenio Cuttica expuso en galerías, museos, centros culturales y ferias de arte internacionales durante más de 30 años. Sus obras apelan a la belleza, no desde la construcción intelectual sino como algo que simplemente sucede, apelando a la idea del artista como el vehículo de una energía que lo traspasa y le es ajena. Durante los años ochenta fue un protagonista destacado de lo que se llamó a nivel global “el retorno de la pintura”. Actualmente tiene talleres en Buenos Aires, Nueva York, Miami y Milán, desde los cuales continúa con su producción artística.
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